lunes, 17 de junio de 2013

DIME CON QUIEN ANDAS... 2

Buenos días a tod@s!

Después de un finde movidito, cuesta poner los pies en la tierra, otra vez, y volver a la cruda realidad! Aunque es lo que toca...

Dos días (miento! empezó el jueves, con cena anticipada!) llenos de regalos y fiestas de celebración en las que tengo que agradecer, antes que nada, a mis padres, que hicieron posible montar cena en su casa y me ayudaron a organizarlo todo; a mis sisters por ser geniales, siempre! (sin dejar de lado a mi "brother in law" - quien espero que esté mejor de la resaca- y, por supuesto, a mi queridísima Carlota); a mis Xurritas del alma por su compañía, a G. por quedarse hasta el final y, último pero no menos importante (y quien se morirá de vergüenza por salir en este blog), a O. por TODO!!!

http://drunkpedestrians.com/friends/
Doy gracias por tener una gran familia y grandes amigos

No podía empezar este post sin antes mencionar a todas las personas importantes que hacen cada día posible que me levante y escriba. Y, además, estaba intentando recordar donde te dejé la semana pasada... Ah, sí! "DIME CON QUIEN ANDAS..." y cómo había empezado nuestra aventura de domingo...


Pues como te iba diciendo, aquellas tardes de domingo que empezaban en cena tranquila con mi amiga E. y una copa, siempre se complicaban cuando la copa se convertía en más de una, e iba acompañada por numerosos chupitos y cócteles en nuestro bar habitual: Eclipse de Chelsea (de la misma cadena del Eclipse del Hotel W de Barcelona), donde conocíamos a todo el staff y José, su manager, nos invitaba a quedarnos hasta que cerraban el local (me encantaba!). Y, una vez más, así lo hicimos... y claro! estábamos tan animadas que no podíamos irnos a casa... me volví loca y me olvidé de que, al día siguiente, era lunes y trabajaba!

http://www.eclipsebars.com/chelsea/
Eclipse Bar de Chelsea: visita obligada en Londres

http://www.eclipsebars.com/chelsea/
El cocktail estrella: Watermelon Martini

Seguimos la velada en una de las mejores discotecas de la zona, y de las pocas que abren el último día de la semana, donde bailamos, sin parar, hasta que también estaban a punto de cerrar... Seguíamos tan divertidas que nos negábamos a poner fin a la noche y, entonces, un caballero nos dió la solución...
Unos de los miembros de seguridad del local (que nos conocía por ser clientas regulares de las parties que allí se organizaban) se me acercó y me ofreció seguir la velada en una fiesta privada que organizaba un chico que se encontraba a unos metros de nosotras y, lo señaló (un chico rubito, de bastante buen ver, físicamente, que nos miraba expectante). Evidentemente, le pregunté si lo conocía y si era de fiar y asintió, asegurándome que era una buena persona y que quería que asistiera al evento de su casa. Lo comenté a mi compañera infatigable y decidimos seguirlos con otras 50 personas más (como mínimo) que también habían sido invitadas.

A la salida, el anfitrión se metió, junto con una chica y dos personas más en un cochazo con chófer y E. y yo, fuimos embutidas en una minivan con unos personajes que debían ser conocidos porque, sin comprender a santo de qué, un pequeño grupito de chicas (que parecían fans histéricas de un grupo pop) se acercaban a nuestro vehículo berreando: "K, K!" y repetían gritando el nombre de, seguramente, el que estaba sentado a mi lado y que me dió agradable conversación hasta llegar a una callejuela sin salida de Notting Hill, donde se encontraba la mansioncita del organizador del evento.

www.vivireuropa.com
Barrio de Notting Hill. London

Yo seguía sin entender nada! (estaba, como siempre, en la luna!) por qué todos los asistentes saludaban y felicitaban a aquel hombre (dándole la mano y palmaditas en la espalda), como si hubiera salvado el planeta Tierra o descubierto la solución para erradicar el hambre en el mundo... pero le seguía porque parecía saber a dónde iba... y yo no! además, seguía hablando conmigo. Entramos en la casa, allí había más de 100 invitados que podías ver de un piso a otro, ya que había un doble espacio en el salón con una pasarela de cristal, que me produjo cierto vértigo...

Nos invitaron a algunas bebidas a las que, por cierto, no hicimos ningún feo. Y, entonces, hice un coleguita que dió respuesta a todas mis preguntas: dónde estamos? quién es esta gente?. Era una madrileño, Javier, muy simpático que me habló en español y le hizo gracia la manera en la que le conté cómo habíamos acabado allí aquella noche y, sobretodo, que no supiera quiénes eran mis nuevos amigos! 

En el próximo post, os explicaré lo que Javier me contó y el resto de la noche, que aún fue mucho más larga y alucinante!
Con Javier seguí en contacto tiempo después ya que había quedado, como muchos, enamoradísimo de mi amiga E.!!


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