martes, 11 de junio de 2013

DIME CON QUIEN ANDAS...

Ésta es una de aquellas historias que también necesitará más de un capítulo para ser explicada. Pero para ponerte en situación, antes tengo que insistir una vez más en mi carácter más bien despistado.

noesmadridparaviejos.blogspot.com
Mafalda despistada
Es bien sabido por todos aquellos que me conocen un poco, que soy incapaz de recordar una cara y asociarla a un nombre o apellido. A pesar de que he intentado mejorar y hago un esfuerzo terrible por llamar a cada persona que me saluda por su nombre, no ha habido manera e, incluso, me atrevería a decir, que he empeorado (4 años fuera de Barcelona, no pasan el balde!)...

Este defectillo que, a simple vista, parece una tontería, me ha causado más de una situación tensa y me ha sacado los colores en más de una ocasión. Para ponerte un ejemplo bastante reciente:


Hará un par de meses, asistí a un evento de networking, de esos que se han puesto tanto de moda y que, al parecer (está claro que, a mi, aún no me ha dado resultado!), son vitales para hacer contactos y encontrar trabajo. Estaba yo allí en medio, de pie, mirando a mi alrededor, más bien aburrida, cuando de repente, un chico altísimo empezó a caminar, sonriente, en dirección a mi. Pensé que, evidentemente, iba a saludar a un grupo que estaba detrás mío. Y, como siempre educada, me eché a un lado para no obstaculizar su marcha e incluso le solté algo del tipo: "pasa, pasa!". El pobre, me miró como alucinado y se dirigió a mi, diciéndome: "no, no! si era a ti!!!!"... Te puedes imaginar mi cara...

Aún mirando atrás... intenté reaccionar, pero me percaté de que, en décimas de segundos, mi cara se había puesto... no roja, no! Granate! Y como respuesta, en un acto de sinceridad, sólo se me ocurrió contestar: "lo siento, ¿nos conocemos?". Él, viendo mi desconcierto, me explicó que sí, que habíamos coincido en una época hacía ya unos cuantos años y  me dió nombres y sitios para apoyar su argumento. Entonces recordé, era cierto, y pedí disculpas, avergonzada. También le dí algunos datos y ejemplos para que viera que no era por su culpa, que era yo que no me entero! Y continuamos hablando distendidamente. Un chico muy simpático que, hasta mi hermana recordaba cuando le comenté lo sucedido... (si me está leyendo, vuelvo a pedir disculpas... jejeje!).

Pero si bien es cierto que, en estos momentos y aquí, mis obvias carencias para reconocer a personas me están dando malos ratos y no me están ayudando a conseguir algunos objetivos; en otro momento y en otro lugar, eran parte de mi encanto, más bien una cualidad muy apreciada por algunos. Me convertían en la española bajita, despistada y un poco "happy" de las fiestas...

Como sabrás, en la ciudad de Londres, los fines de semana se dan cita en los mejores restaurantes, bares, clubs... celebrities (futbolistas de la Premier, socialité inglesa etc) y famosos del mundo del cine, la televisión, la música, etc. y que si vas a esos lugares o, incluso, por la calle te los puedes cruzar fácilmente y reconocerlos...


www.onesurrealistaday.com
Para mi todos son como ese "Hombre Desconocido"

Pues bien, en el próximo capítulo (y prometo no tardar), os explicaré como el "cena y una copa" habituales (y altamente peligroso) de mi amiga E. y mío, nos llevaron a una situación atípica  para una noche de domingo... y cómo lo del "dime con quien andas..." popular, no tiene nunca sentido en mi caso, ya que no sé quiénes son! Una historia curiosa, que no os defraudará!!!

Y recuerda: No son leyendas Urbanas!




No hay comentarios:

Publicar un comentario