Con la llegada del buen tiempo, y mientras comía bajo el sol, me he puesto a pensar en las fiestas de verano y me he acordado de una historia del verano pasado, que me ha hecho reír.
Todo empezó con una cosa tan sencilla como una invitación a una fiesta de cumpleaños, que se celebraría en el mes de Agosto en la isla de Formentera. Aprovechando que coincidía con nuestras vacaciones en Ibiza, decidimos aceptar y pasar un día en la preciosa isla vecina, sin pensarlo mucho. Y tras varias semanas, llegó el día de la fiesta.
A pesar de la destacada ausencia de un miembro de nuestro trío habitual, Dangerousa y yo no renunciaríamos a pasar un gran día. Así que, ataviadas en nuestros mejores looks sesenteros, y obedeciendo al tema de la party: "Flower Power", nos dirigimos al chiringuito de moda donde nos habían citado.
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| Chiringuito de Formentera |
Mientras el resto de invitados navegaban hasta la otra orilla a bordo de imponentes barcos y veleros, nosotras lo hacíamos, de forma menos glamourosa (pero muy digna), atracando en el puerto de Formentera , con el ferry de Balearia! Tras varios minutos en la cola del taxi, y viendo que allí no pasaba ni uno, tuvimos una gran idea para poder llegar a la fiesta: alquilar una moto!
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| Nuestro lujoso medio de transporte |
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| Podéis haceros una idea! |
Antes de nada, debo hacer hincapié en el hecho de que mi familia, al completo, siempre ha estado en contra de que condujera una moto... No por mi mala conducción, sino por mi carácter despistado, en general. Así que, hacía mucho tiempo que no llevaba moto en un trayecto largo. Pero esto no fue un obstáculo para mi...
Nos dieron una scooter, modelo Typhoon de 50cc (de esas que tienen un marcado sonido "Neeeeng!!"). Para empezar, una servidora no tenía ni "flowers" de cómo se encendía este ciclomotor, dado que se hacía desde al lado del asiento... me pareció rarísimo y tuve que pedir ayuda al chico de la tienda quien, preocupado, me preguntó si estaba segura de lo que hacía...
Yo, decididísima, le dije que sí, que no se procupara y me dispuse a hacer una vuelta de reconocimiento colocándome, antes, el casco "Calimero", que me habían adjudicado. Hacía un viento que tiraba de espaldas. En la primera rotonda, casi acabamos mi vehículo de dos ruedas y yo deslizándonos por el suelo (emulando a Márquez o alguno de esos pilotos de motociclismo).
Mi compañera de viaje, desde el punto de partida, gritaba asustada rogándome que volviera "sana y salva"... y así lo hice! Se subió también a la Mini-Burrita (nombre que le dimos a nuestra pequeña motoreta) y emprendimos el viaje... Tras cruzar las calles de Formentera, la carretera seguía entre las Salinas de la isla. Como ya he comentado, el viento era huracanado... y, de repente, el casco empezó a elevarse hacia el cielo (como si de un reactor a punto de despegar se tratara...!!!!), la visera se levantaba... y me dí cuenta de que no me lo había abrochado... horror...!!!
Avisé a mi copiloto de lo que pasaba, gritando: "P, mi casco!!!!" Demostrando una grandísima habilidad y unos rapidísimos reflejos (creo que adquiridos gracias a sus ejercicios caseros con un personal trainer), me pegó un manotazo y me lo aguantó el resto del trayecto que, a pesar de que a nosotras se nos hiciera larguísimo, no fueron más de dos o tres minutos. Sus carcajadas me podían y las lágrimas de risa me caían sin cesar. Le pedía, por favor, que parara, que perdía la fuerza si me reía y que tendríamos un accidente... pero no pudimos dejar de reír a carcajada limpia hasta que llegamos al parking del chiringuito en cuestión.
Por suerte, el aparcamiento de tierra estaba algo alejado de la zona de la party, por lo que pudimos sobreponernos, peinarnos un poco y arreglarnos, para hacer acto de presencia como si allí nada hubiera pasado! Durante el cumpleaños estuvimos a la altura de los anfitriones, de los invitados super-cool (entre ellos personajes, de la televisión, tenistas internacionales) y de, en resumen, el fiestón que no decepcionó a nadie.
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| Una fiesta espectacular |
Yo, por mi parte, estuve toda la comida y horas posteriores concentrada y preparándome para la vuelta. Y, cuando llegó el momento, volvimos a hacernos a la carretera en nuestra Mini-Burrita, dándole a todo gas y esquivando los coches que nos pasaban por al lado peligrosamente (ya que, junto con el viento, corríamos el riego de acabar nadando en las salinas que bordeaban la carretera) hasta llegar a nuestro destino no sin algún problemilla menor y, otra vez, las risas que habíamos retomado.
Al subirnos al Ferry de vuelta, juré a P. que las próximas vacaciones en Ibiza iban a ser todas encima de una motillo como aquella y seguimos riéndonos imaginándolo!!! Fueron una vacaciones increíbles, llenas de anécdotas que, como cada año, quedarán para la posteridad!!!
Gracias, Dangerousas!!! Esto va por vosotras! ;P
Y recuerda: No son Leyendas Urbanas!!




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