lunes, 15 de abril de 2013

CÓMO ESTÁ EL PATIO!

Ni un domingo en el pueblo puede ser tranquilo para una servidora...

Cómo está el mundo!!! Ayer, como muchos domingos que paso en casa de mis padres (que viven a unos Km fuera de Barcelona), me fui por la mañana a comprar: el pan, el periódico, las revistas y todas esas cosas que se compran los fines de semana. Lo hago en un intento de adaptarme al entorno rural.

Entre otras cosas, también me encargaron comprar tabaco para los miembros de mi familia que aún no han conseguido abandonar ese vicio. Pues bien, fui de una tienda a otra, cargada con: papeles, barras de pan, paquetes de cigarrillos y demás artículos adquiridos que iban cayéndome al suelo y que algún alma caritativa me ayudaba a recoger amablemente.

Con tanto ajetreo, y en mi despiste habitual, al llegar a casa comprobé (con horror) que uno de los paquetes de tabaco no había llegado a su destino y me dispuse a volver de inmediato para recuperarlo (al precio que está, no podía permitirme perderlo!). Creí que podía haber caído en la panadería y fue mi primera parada...

Pregunté si lo habían visto y, con amabilidad, la panadera me contestó que sí, pero que una Señora lo había recogido y asegurando que era suyo, lo había guardado en su bolso. Podéis imaginaros mi indignación ante tan poca vergüenza... (además, reconozco que, llevo una temporadita, que estoy a la que salta y me pongo "violenta" con facilidad...). Pero la misma dependienta añadió: "Era una chica con una niña pequeña que acaba de salir. Debe estar aquí al lado, igual la encuentras".

Sin pensármelo dos veces (creo que ni una sola), salí a su encuentro y desde la puerta la vi,  ya casi doblando la esquina. Ni corta ni perezosa, corrí hasta que la alcancé y le di unos toquecitos en el hombro para captar su atención... Con educación (y por la buenas), le pregunté si había encontrado un paquete de tabaco que me había caído minutos antes a mi. Con voz temblorosa, lo negó afirmando que era suyo!!! Yo no podía creérmelo, pero no me iba a ir de allí con las manos vacías. 

Ya un poco más tensa, le solté: "Vergüenza me daría a mi, delante de su hija, ser una mentirosa además de una ladrona!!! Me han dicho que usted lo ha encontrado y se lo ha quedado! Haga el favor de devolvérmelo...!". Finalmente, sacó el paquete del bolso y me lo dio mientras murmuraba algunos insultos contra mí, pero ya me daba igual... Había conseguido mi objetivo! Misión cumplida!

Llegue a casa mi nerviosa y lo expliqué a mi familia que me miraba con asombro... Cuando acabé mi historia, mi madre sólo pudo decirme: "Un día te pegarán una paliza y a ver que haces!"... Y yo sólo podía estar satisfecha por haber luchado por una injusticia y recuperar lo que era mío... Soy una justiciera en potencia..!!

Y recuerda: No son Leyendas Urbanas!

1 comentario:

  1. Parece mentira que hayas olvidado los resultados obtebinos, cuando la familia se ha dispueto a hacer de justiciera...yo aun recuerdo con pavor a cierto camionero picando la ventanilla del coche de mama...

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