viernes, 12 de abril de 2013

HASTA EL GORRO!

Claro! Luego me diréis que soy exagerada y que no hay para tanto... Pero no sé si alguno de vosotros me podrá explicar lo que me sucedió en la tarde-noche de ayer...
Asistí (no porque forme parte de la jet-set barcelonesa, sino porque aún me queda algúna buena amiga que no se avergüenza de presentarme en público) a un evento de  una nueva marca de accesorios, que se celebraba en la tienda Gratacós del Paseo de Gracia de la ciudad Condal.
Como os podéis imaginar, como siempre en estos eventos, estaba lleno de personas conocidas de Barcelona: empresarios, celebrities, socialité y todo ese tipo de gente que se concentra en actos de este tipo. Así que el local estaba que no cabía nadie más.

Al no haber podido pasar por casa, no llevaba el gorro, tocado o accesorio para la cabeza, exigido por el dress code. Pero estaba tranquila ya que en la invitación decía que, en caso, de no tenerlo, amablemente, te suministrarían alguno para ambientarte y no sentirte desplazada.
Al llegar, nos hicimos paso como pudimos entre la muchísima gente que allí se concentraba. De repente... así como aparecida de la nada, una mujer (ya entradita en años) me estiró del brazo y me preguntó: "Nena, dónde está tu gorro???". No es fácil que me quede cortada, sin saber qué decir. Pero en este caso, quizá por la edad de la Dama y por respeto, le contesté educadamente que no había podido pasar por casa y que no tenía (acompañando mis palabras con la mejor de mis sonrisas)...
Cuál poseída por el demonio, siguió dándome estirones al grito de: "Esto es Gratacós! Esto es Glamour! Sin gorro no hay glamour!!!" a lo que yo asentía y daba la razón (casi imitando sus vítores) poniendo rumbo fijo hasta un mostrador donde la Señorita Virgina, siguiendo las instrucciones de (deduzco) su jefa, me colocó en la cabeza un OVNI... !!! Por fin, ya satisfecha, me dejó a mi suerte y tuve que pasearme entre los asistentes con aquello en la cabeza... Agradecí su amabilidad, para que no fuera dicho, antes de poder deshacerme de su compañía...
No sabría deciros muy bien lo que era... quedaba a caballo entre una diadema fricky y un tocado extraterrestre. Hecho con hilo de pescar, el adorno en cuestión era como una red que ondeaba rodeándome la cabeza, como si de una aureola santa se tratara (Prometo fotos en los próximos días para que podáis haceros una igual). Pero estaba claro que, de entre todos los accesorios que había en la fiesta, el mío se llevaba la palma... Además de quedarme mal (nunca he sido mujer de gorros), llevaba una etiqueta con el precio (por cierto, muy rebajado... Y entiendo por qué!) que tuve que lucir durante toda la noche!
Y mi pregunta vuelve a ser... por qué yo? Por qué de entre los centenares de personas que no llebavan el dichoso gorro (había muchos, entre ellos mi hermana!), aquella Señora tuvo que elegirme a mi?... Una pregunta a la que, una vez más,  yo no puedo dar respuesta...
Y recuerda: No son Leyendas Urbanas!

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